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martes, 24 de marzo de 2015

Los medios ante la Restauración



La salida del aire de Carmen Aristegui parece una arrebatada decisión empresarial, una afrenta a su audiencia, un problema adicional para un gobierno cuestionado, un nuevo golpe a nuestro precario sistema de equilibrios.

Si tiene elementos de verdad el argumento de que se trata de un pleito entre particulares, es innegable que tiene repercusiones políticas. El espacio de Aristegui no es el único islote de crítica en el charco de aplausos y silencios de nuestros medios, pero ha sido desde hace tiempo una tribuna independiente de denuncia que es, en estos tiempos, insustituible.
A dos años de la segunda alternancia puede decirse sin exageración que está en marcha un proceso restaurador. No es, naturalmente, una reposición ladrillo a ladrillo del antiguo edificio. Es una habilidosa adulteración de los dispositivos democráticos en beneficio de la coalición gobernante. Lo que puede detectarse es el afán de reconstruir un modelo de eficacia consensual capaz de eludir contrapesos y torcer reglas. El ensayo restaurador camina en el descaro de una corrupción que empieza desde lo más alto; en la degradación de las instancias de neutralidad; en la capitulación de las oposiciones. También en la intimidación de la prensa, en su pasividad. ¿Puede negarse el realineamiento de los medios para respaldar, de manera burda o disimulada al gobierno? Valdría hacer un simple comparativo de las primeras planas de hoy y de hace seis o diez años. La severidad con la que la prensa trató a los gobiernos panistas contrasta con la benevolencia con la que cubre al gobierno peñista. Hace unos años había indignación por el precio de unas toallas o de unos colchones. La revelación cubría pronto todos los periódicos que se sumaban a la crítica. Hoy los escándalos inmobiliarios de la familia presidencial y su círculo inmediato se relegan a páginas interiores, enmarcados siempre por la versión oficial. El cuento del triunfalismo reformista marca el tono de la prensa. La narración de los medios hace eco de la historia que el gobierno quiere contar de sí mismo.

Soy injusto: hablo de la prensa como si fuera un bloque compacto; de los medios como si hablaran con una sola voz. No es así. El pluralismo de los medios es innegable. Hay en la prensa escrita, en radio y en televisión espacios para el cuestionamiento. Hay también nuevas fuentes de información, de queja, de denuncia que escapan de los ductos tradicionales. Creo, sin embargo, que el paisaje de nuestros medios se ha encogido, que la diversidad es hoy menos rica que hace unos pocos años, que las plataformas de la crítica se cuentan con los dedos de una mano. Encuentro en la televisión, en los periódicos, en la radio una preocupante confluencia hacia el oficialismo. Nuevamente es la prensa internacional la que hace el trabajo elemental de revelar lo que se desea oculto. Después de haberse tragado el cuento del México que ya cambió, hoy leemos en medios extranjeros los reportajes que no encontramos en la prensa mexicana. No digo que sean particularmente imaginativos, digo que hacen las preguntas y las investigaciones elementales y que son, otra vez, una fuente que llena en México el vacío que la prensa mexicana abre.

Es en este contexto que se da la salida del aire de Carmen Aristegui. Si los espacios de la crítica abundaran, si las ondas del radio estuvieran cargadas de periodismo independiente, de reportajes que develaran lo que el poder esconde, su salida habría sido un simple movimiento en un medio de comunicación como los que suceden cotidianamente en todas partes. Un conflicto entre particulares. En este momento, es imposible dejar de insertar ese cambio en el proceso de involución democrática de México. Es que su trabajo se ha convertido en emblema de independencia y posición crítica. Su periodismo inquiere, investiga, denuncia. Periodismo incómodo, sin duda. Cuestionable, también. El rigor periodístico cede con frecuencia a los impulsos del activismo. Pero, vale preguntar, ¿hay periodismo que no se viva como causa? En su activismo veo el origen de sus méritos y también de sus defectos. De la pasión de la activista proviene el valor y la determinación de encarar los poderes de gobiernos y empresas. También de ahí proviene, seguramente, su parcialidad, su monomanía. Como sea, su trabajo se ha convertido en parte de la historia que se hace todos los días.
En tiempos de incredulidad, la desaparición de un espacio de crítica independiente es una catástrofe. No es necesario sumarse a la lógica conspiratista para advertir que la ausencia de Carmen Aristegui del aire empeora severamente el clima público de México.

Jesús Silva-Herzog Márquez




miércoles, 18 de marzo de 2015

Aristegui ya ganó, Peña el gran perdedor



Gerardo Fernández Noroña, ex diputado federal del Partido del Trabajo (PT) aseguró que, con el despido de la periodista Carmen Aristegui de la empresa MVS, el gran perdedor resultó el presidente Enrique Peña Nieto.

“Quien más pierde es Enrique Peña Nieto y su credibilidad escasa, porque se siguen sumando los agravios en contra del pueblo de México“, señaló a través de una videocolumna.

Fernández Noroña afirmó que la libertad de expresión no existe en México, y consideró que la única salida para el país es correr a Peña Nieto, pues “no nos representa y no va a modificar su actitud contra el pueblo”.

“Hoy más que nunca el tiempo político, los días políticamente hablando, de Enrique Peña Nieto están contados, el tiempo corre en su contra”, concluyó.





México, D.F. El regreso de la periodista Carmen Aristegui al espacio que tenía en MVS Radio no parece viable.

El vicepresidente de Relaciones Institucionales de MVS, Felipe Chao, dijo el martes que debido a los “agravios” mutuos no ve ninguna posibilidad de arreglo con Aristegui, despedida el domingo tras una disputa entre la periodista y la empresa por supuestamente utilizar sin permiso el nombre de la compañía para la plataforma Méxicoleaks.

“Creo que han sido fuertes los agravios, muchas las ofensas y en el momento no vería un punto de arreglo”, señaló el directivo en entrevista de radio

Chao defendió la decisión de la empresa que aseguró que no tiene que ver un ataque a la libertad de expresión como han asegurado Aristegui, analistas y columnistas. “Carmen ha sido claro ejemplo de la libertad de expresión que se tiene en MVS”, dijo.

Algunos también consideran que detrás del despido estarían presiones del gobierno federal por las investigaciones que había hecho Daniel Lizárraga e Irving Huerta, y en particular la revelación de que Angélica Rivera adquirió una mansión millonaria a un contratista cercano al presidente Enrique Peña Nieto, lo cual para varios sería una muestra de un conflicto de interés.

El directivo de MVS afirmó que la salida de la periodista no fue a instancias del gobierno.

Chao explicó que el viernes pasado, la ex conductora de MVS se reunió con Alejandro Vargas, presidente de MVS Radio y posteriormente hubo contactos el sábado y domingo, en los cuales, Aristegui no retiró su posición de reinstalar a sus colaboradores por lo que la empresa determinó cesarla de su encargo.

El funcionario de MVS reconoció que en la última etapa la relación laboral entre las partes ya no era la idónea y apuntó que el tema de la incorporación del noticiero de Aristegui a Méxicoleaks, sin conocimiento alguno de la empresa no era aceptable. Rechazó que el despido de los dos reporteros haya sido una determinación para orillarla a renunciar, sino que desde el primer momento, la empresa anuncio que se tomarían medidas relacionadas con el uso indebido de la marca

Mas adelante explicó que tomaran en cuenta las descalificaciones que han recibido y las criticas para tratar de mejorar los servicios informativos en la lógica de la pluralidad y objetividad que ha tenido MVS radio.

Agregó que con la salida de la conductora “perdemos todos”. MVS pierde “a una periodista que merece nuestro respeto” y Carmen pierde “un espacio que habíamos venido consolidando”, expresó.

Ayer la conductora se presentó junto con su equipo –igualmente despedido– a las puertas de la emisora. Ahí dijo que el despido “es algo que tiene todos los visos de haber sido planeado con mucha anticipación, con muchos recursos y con mucho poder’’.

Chao consideró que esas “versiones son, cada una, más descabellada que la otra” y que más allá de una relación desgastada entre Aristegui y la familia Vargas, “el clima laboral no era el idóneo”.

También en entrevista radiofónica, José Antonio Vega, director de noticias de MVS Radio, no cree que exista la posibilidad de reinstalar a Carmen Aristegui y negó presiones políticas.

Dijo que el diálogo por parte de la conductora nunca llegó y juzgó al aire el actuar de la empresa.

Vega refirió que un total de 22 personas salieron de la empresa junto con la periodista.