Mostrando las entradas con la etiqueta Ayotzinapa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ayotzinapa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿Qué negocios se esconden tras la fe del pueblo?



1. Sí, me parece grave el alarmante anuncio del pasado fin de semana que “el huracán Patricia sería el más grande de la historia de México y del mundo… un huracán de cinco que levantaría coches y mil objetos a su paso por Jalisco, Nayarit y Colima”. Algo así como un huracán-tornado de esos que nos han proyectado en las películas gringas. Yo no sé hasta qué grado la gente de esos lugares se preparó, pero el presidente Peña Nieto en su primer discurso señaló que “la gente organizada resistió de manera valiente”. La verdad es que “el huracán león” que tanta alarma causó salió del océano Pacífico convertido en “un pequeño ratón”. 
2. No creo en la geografía, en las montañas, en la fe o los milagros de los viejos cristeros; pienso que es un asunto mucho más serio que debe investigarse. ¿De dónde surgió la primera nota alarmante que pudo provocar incluso suicidios, profundas alarmas e inmedible desesperación? Se ha dicho que hay “centros de investigación de huracanes”, que de Miami llegó la nota y que los locutores de televisión dieron tan dramáticamente el anuncio, que hasta ellos pudieron morir en el instante. ¿Se imaginan que después de esta falsa alarma y probar que nada pasa, vengan otras de este tipo buscando esconder algo inconfesable? Me recuerda el lobo del cuento.

3. Por lo pronto no se devolverán las ayudas solidarias que se dieron por adelantado y seguramente nadie volverá a adelantar donaciones. Algunos negocios comenzarán a reclamar dinero “por pérdidas” de uno o dos días que se alejó el turismo. Peña Nieto y demás políticos han aprovechado el “fenómeno natural” para hacer discursos de campañas políticas. ¡Qué bueno que los pueblos de Jalisco, Nayarit y Colima no sufrieron como todos los pobres que sufren estos fenómenos! Pero no hay que descansar hasta descubrir lo que estuvo o está tras ese anuncio alarmante “del más grande huracán de la historia del mundo”. 

La matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, coincide con los asesinatos de Tlatlaya, Ayotzinapa y más

1. Desde hace 46 años venimos recordando en las calles –principalmente de la ciudad de México- aquella salvaje matanza de estudiantes en la Plaza del conjunto o unidad habitacional Tlatelolco. Los que allí estuvimos en el magno mitin que entre miles de balas alcanzamos meternos en un departamento, rondamos ya los 60 o 70 años pero tenemos viva la memoria de aquella tarde-noche en que el ejército mexicano se cubrió de sangre o mugre al asesinar a 100 o 200 estudiantes que como siempre se manifestaban de manera pacífica; pero como el gobierno de Díaz Ordaz estaba a escasos 10 días de inaugurar la olimpiadas mundiales, decidió enterrar la lucha estudiantil.

2. Creímos que después de esa matanza en México ya no se registrarían otras porque el pueblo adquiriría conciencia de su realidad y acabaría con los gobiernos autoritarios y asesinos; pero la liquidación de los estudiantes y luchadores sociales no paró, al contrario, se incrementó. Los siguientes presidentes continuaron asesinando –no a los simples críticos- sino a los que representaban un “peligro” para el Estado. Así surgió la guerra sucia de los años setenta y otros asesinatos de campesinos, estudiantes y luchadores sociales en la República. Pero a partir del neoliberalismo y la privatización en intensificados a partir de 1985, los asesinatos se multiplicaron.

3. Si “dos de octubre de 1968 no se olvida” tampoco debe olvidarse las docenas o centenares de matanzas de campesinos, obreros, trabajadores, que a través de los años el ejército, la policía y la llamada “delincuencia organizada” han realizado en el país. Durante los seis años del gobierno panista de Calderón y los dos años del gobierno priísta de Peña Nieto ya no sabemos si el gobierno o los llamados “narcotraficantes” son los asesinos de más del 50 por ciento de los muertos. Lo que sí sabemos es que hay una estrecha alianza entre “los legales y los ilegales” y que ya se cuenta en México de los últimos ocho años con alrededor de 150 mil asesinados.

4. La matanza de campesinos por el ejército en la población de Tlatlaya, la persecución y muerte de estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa (Normal en la que hace exactamente un mes más de 500 compañeros del “Congreso Social” nos reunimos para analizar la situación del país y recibimos las atenciones cordiales y hasta la poca comida a que los estudiantes nos convidaron) ¿Quién de nosotros podrá olvidar que los estudiantes desde las cinco de la mañana se reunían para repartirse el aseo de las 10 hectáreas o más con que cuenta la escuela, así como la cocina y la limpia de los baños?

5. ¿Quién no recuerda que en Ayotzinapa de Jenaro Vázquez y Lucio Cabañas, primero comíamos nosotros “los congresistas” y luego los estudiantes normalistas veían si algo sobraba? Nuestros malditos gobiernos burgueses que ignoran la historia del pueblo, que nunca vivieron como tal, que sólo obtienen títulos en universidades como ITAM, Harvard y demás, sólo entienden de estadísticas frías que engañan en todo. Pero también, y es lo más importante, esos funestos gobiernos sólo obedecen órdenes que vienen del imperio que oprime a todos los pueblos del mundo.

6. Desde 1966 vivía en la ciudad de México, pero revisando los periódicos elaboré en 1998 un folleto de apenas 32 páginas sobre lo que sucedió en México y en Yucatán durante el movimiento estudiantil 1968. En Yucatán fue un simple paseíllo de unas horas de los estudiantes, tras el rector Reppeto Milán, por la fastuosa avenida Montejo. Tal como lo hizo Barros Sierra, rector de la UNAM, en el DF), protestando contra la invasión de la UNAM por el ejército. Pero como en todo la República, en Yucatán se desató la jauría derechista-panista para condenar el movimiento, a pesar de mi amigo “Cachicha”, como Cando, que estuvieron con los estudiantes.

7. En vez de decir: “2 de octubre no se olvida” sería mejor repetir: “burguesía asesina que tanto debes, seguro que pagarás”. ¿Mejor la cárcel? No, porque las cárceles las hizo la burguesía para encerrar al pueblo, y los dos o tres ricos que por “equivocación” han sido detenidos, en días o semanas los liberan, les piden perdón y les devuelven los miles de millones desfalcados”. ¿Cuántos años hemos exigido que Salinas, Zedillo, Fox, Calderón sean encarcelados por desfalcos, pésimos gobiernos y miles de asesinados? Peña Nieto se ha colocado automáticamente en la lista. ¿Quién los encerará?

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

jueves, 24 de septiembre de 2015

Destinos encontrados: Indochina, Colombia y México Ayotzinapa



Destinos encontrados: Indochina, Colombia y México
Statu quo, narcotráfico y guerra sucia

Hernando Calvo Ospina

La noche del 26 de septiembre de 2014, una nueva atrocidad fue cometida por el Estado mexicano: la represión contra jóvenes estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. De esa acción, resultaron 6 personas asesinadas, 20 heridos y 43 desaparecidos forzados, un hecho que ha provocado la indignación mundial.
La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad y la editorial Ocean Sur acaban de publicar en Mexico “Ayotzinapa: Un grito desde la humanidad”. Aquí les ofrecemos el texto escrito por Hernando Calvo Ospina, quien nos cuenta cómo en México se reproduce la utilización de paramilitares y narcotraficantes como parte de la guerra sucia estatal, estrategia desarrollada por las fuerzas especiales francesas durante la guerra colonial en Indochina, en Vietnam por las estadounidenses y posteriormente en Colombia.I

Humillada por la guerrilla, Francia aceptó retirarse de Vietnam en 1954. Pero Estados Unidos no estaba dispuesto a que el «comu­nismo» se apoderara del sudeste asiático. Entonces se aceleró el traspaso de operaciones militares, principalmente las clandestinas.

Esencial fue multiplicar la formación de fuerzas paramilitares tribales en Laos, Birmania y Vietnam. Estas fueron denominadas Unidades de Reconocimiento Provincial (URP). Su especialidad fueron la guerra de guerrillas y la tortura.

Cuando más demostraron la capacidad de destrucción fue durante la Campaña de Pacificación Acelerada, conocida como el Programa Fénix, dirigida por un equipo especial estadouni­dense. Desde 1967 las lanzaron a sembrar el terror entre la pobla­ción civil, con el objetivo se destruir la infraestructura logística y de apoyo rebelde. Los médicos y profesores, principalmente del campo, fueron objetivo codiciado. Fénix duró unos cuatro años y dejó casi 40 000 asesinados, mujeres y niños incluidos.

Como el Congreso en Washington tenía prohibido ese tipo de operaciones «sucias», con el visto bueno de los presidentes Eisen­hower, Kennedy, Johnson y Nixon, los expertos del Pentágono y la CIA utilizaron una fuente alterna de financiamiento siguiendo el ejemplo dejado por los servicios especiales franceses: el tráfico de opio y heroína.

Las calles de Europa y Estados Unidos se llenaron de estas dro­gas, y con el dinero de su venta se hicieron las acciones clandes­tinas del terror. Continuaron siendo moda cuando el presidente Nixon, que apoyaba la agresión a Vietnam, declaró hipócritamente la guerra al comercio internacional de heroína. La prensa le creyó e hizo creer.

II

Unos años después, el presidente Ronald Reagan consideró al narcotráfico como el enemigo princi­pal de la seguridad de su país y le declaró la guerra. La mediati­zación universal fue enorme y hacia Colombia se dirigieron casi todos reflectores de culpabilidad.

Acababa de triunfar la Revolución Sandinista en Nicaragua (julio de 1979), a la cual Reagan también declaró problema de seguridad nacional. Dos «guerras» que se cruzaron.

A Colombia llegaron algunos «expertos», particularmente de la CIA y la DEA, con la pretendida tarea de ayudar a capturar traficantes y cargamentos de cocaína. Periodistas de todos los rincones del mundo desembarcaron, por cientos, en ocho años de la tal guerra reaganiana.

Mientras Nicaragua era rodeada por una fuerza mercenaria que se conocería como la Contra, la que entrababa a Nicaragua para sembrar el terror entre la población civil. Esta había sido creada en la Casa Blanca. Como el Congreso se negó a que se financiaran sus necesidades militares, Reagan dis­puso que se hiciera como fuera. George Bush padre, vicepresidente y «zar» antidrogas y antiterrorismo, se puso al frente de ello.

En 1986 una Comisión del Senado, encabezada por quien es hoy el Secretario de Estado, John Kerry, dejó en claro que Bush y el Consejo Nacional de Seguridad formaron una sociedad entre la CIA y los «coqueros» colombianos. Salía la droga desde Colom­bia hasta Centroamérica y luego se transportaba hasta aeropuer­tos militares en la Florida. Puesta en la calle, sus ganancias servían para armar a la Contra. A los colombianos se les permitía entrar sus cargamentos y adquirir armas.

Se puede afirmar que sin la guerra sucia antisandinista ese grupo de colombianos, que hasta esos momentos dependía de los grandes traficantes estadounidenses, no hubiera logrado tener tanto poder en tan poco tiempo.

III

Coincidencialmente, el paramilitarismo como estrategia nacional contrainsurgente nació en Colombia apenas iniciando la década de los ochenta. Su embrión habían sido las «auto­defensas». Estas fueron organizadas a partir de lo aconsejado en 1962 por una misión militar estadounidense, como método para acabar con grupos de campesinos liberales y comunistas que exi­gían pan y tierra. Faltaban dos años para que nacieran las guerri­llas, pero el fantasma de la Revolución Cubana rondaba y había que acabarlo.

El paramilitarismo fue encargado de las acciones de guerra sucia para que las Fuerzas Armadas no aparecieran tan implicadas en ella, y entidades como Amnistía Internacional o la ONU no siguieran señalándolas como responsables. El dinero para subvencionarlo no fue un problema porque estaba al alcance de la mano: el narcotráfico.

La gruesa cortina de humo que ayudó a levantar la casi totali­dad de medios informativos en el mundo distorsionó la realidad: no se combatió al narcotráfico, porque éste era un aliado para la guerra al “comunismo”.

En Colombia los paramilitares se convirtieron en parte esenciales del terrorismo de Estado, ese que no combate a las guerrillas pero sí asesina a todo aquel que se opone o critica el statu quo , o es conside­rado apoyo de las guerrillas. Especialmente vaciaron de campesinos las regiones ricas en recursos estratégicos y se apoderaron de ellas, o las entregaron a caciques políticos, militares, gamonales y trasnacionales. Ha existido una violenta reforma agraria al revés. En treinta años son casi un millón de asesinados y desaparecidos a base de horribles matanzas, y seis millones de desplazados. Y casi nadie lo sabe. Es una barbarie, como pocas en la historia de la humanidad, la que han cometido los narco-paramilitares, planificada desde las altas instancias del poder político, económico y militar. En Bogotá y Washington.

Washington y Bogotá han sabido que sin el narco-paramilita­rismo la guerrilla estuviera a las puertas del poder.

Desde hace unos veinte años el paramilitarismo es el máximo «cártel» productor y exportador de cocaína del mundo. De vez en cuando quitan del camino a capos que ya estorban por mala imagen, o a los narcos que no responden a los intereses. Y de esto hacen una sensacional noticia para mostrar que se está en guerra contra la droga.

IV

Pablo Escobar cayó en desgracia ante los estadounidenses cuando se negó a continuar la entrega de cocaína para la Contra; además empezó a exigir a la élite colombiana el poder político que merecía su poder económico. Lo hicieron el peor de los peores, cuando la realidad rápidamente demostró que eran otros narcos los podero­sos y peores asesinos.

Se narra que el general Oscar Naranjo lo buscó hasta matarlo. Y sí: fueron sus hombres quienes lo persiguieron y lo acorralaron, muy en particular un grupo, ese no pertenecía a la policía, ni a las Fuerzas Armadas, ni a la CIA o la DEA: eran narcotraficantes. Viejos aliados en la conformación del terrorismo de Estado. Con ellos, Naranjo, la CIA y la DEA planificaban cada paso de la cace­ría. Hasta que los capos llamaron al general, a la presidencia de la República, a la CIA y la DEA para contarles que habían matado a Escobar. Así Naranjo fue promovido a héroe. Después, él mismo negoció con ellos su entrega a bajo precio. Y el general quedó como si hubiera acabado con los cárteles de la droga. Luego Estados Unidos le dio el título de «mejor policía del mundo», sin mencionar que él respondía más a la CIA y la DEA que al presidente colombiano. Ni que era uno de los responsables de la estrategia de terror que se impuso al pueblo colombiano.

V

Retirados, el general Naranjo y muchos otros policías y militares fueron contratados en varios países para aprovechar su «vasta» experiencia. Siempre bajo la falsa bandera que todo puede y per­mite: luchar contra bandas del crimen organizado, en particular narcotraficantes.

Pocos cuestionaron la real capacidad de estos «expertos», pues cualquiera puede constatar que el narcotráfico y el narco- paramili­tarismo en Colombia han llegado a tener un crecimiento y poder no antes conocidos. Casi nadie levantó la voz para decir que la policía y las Fuerzas Armadas colombianas están catalogadas como de las más corruptas, represivas y sanguinarias del mundo por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

En junio de 2012 Naranjo fue contratado en México, por suge­rencia o presión de Washington. También fueron llegando otros oficiales colombianos para encargarse de formar a 7 000 policías.

¿Simple casualidad? Cuando se dio la masacre de los estudian­tes en Ayotzinapa ya se estaba denunciando el surgimiento de policías comunitarias, autodefensas y paramilitares. Se da en ellas una mezcla de civiles, fuerzas del orden y narcotraficantes… muy al estilo colombiano.

¿Simple casualidad? La atroz forma en que se asesinó y des­apareció a los estudiantes ha sido típica del narco- paramilitarismo colombiano.

Se sabe que la situación de pobreza está convirtiendo a México en una olla a presión con el hueco tapado. Y los narcos son aliados estratégicos para tratar de contener la explosión social por medio del terror.

México y Washington repiten que están en guerra contra los narcotraficantes mexicanos. Aunque ese discurso se repite desde los años de las guerras del sudeste asiático, en especial por Washington, parece que siempre surte efecto como cortina de humo… 

Hernando Calvo Ospina. Periodista y escritor. Colaborador de Le Monde diplomatique.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Pobreza y crecimiento



1. La moneda mexicana (el peso) cerró el lunes a 17.47 por dólar. El desplome de los precios del petróleo se aceleró al cerrar 33.71 dólares por barril. Mientras tanto, el presidente Peña y sus secretarios de Estado señalan a tambor batiente que las reformas estructurales van y nadie las puede frenar. Estuvieron en el estado de Guerrero el presidente Peña y su secretario de Educación, el señor Chuayffet, inaugurando el ciclo escolar y aprovechando la oportunidad para repetir que México va muy bien. ¿En qué, si se ha desplomado la moneda y el petróleo?
2. Y parece que ni los manifestantes de las calles podrán “sacar a esos bueyes de la barranca” porque cada día están más hundidos. Aprobaron “ocho reformas estructurales” el PRI, PAN y PRD y no han podido instrumentar ninguna porque se les desplomó “el teatrito”. Después del informe anual, la caída del gobierno de Peña será estrepitosa y tendrán que intervenir los grandes empresarios y los yanquis para apuntalarla y evitar el derrumbe. ¿Cuántos miles de millones de dólares ha tenido que mal vender el gobierno de la reserva federal?

3. Muy nervioso el gobierno al iniciarse ayer el ciclo escolar 2015-2016 que la CNTE hizo bajo protesta; se sumaron paros de labores de 24 y 48 horas convocados por otras organizaciones y disidentes; se afectaron a unos 50 mil de 228 mil planteles de educación básica y el CEND señaló que los paros se realizaron en 21 entidades (Michoacán, Jalisco, Querétaro, Morelos, Chiapas, Baja California Sur y Tabasco; además aquí paró el Sindicato de trabajadores de Bachilleres. ¿A quién busca engañar el gobierno?

4. Más alarma: El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), destacó en el Senado que “es impensable reducir la pobreza si no tenemos crecimiento en la actividad económica, y ello no ha ocurrido por lo menos en los últimos 20 años”, destacó su director Gonzalo Hernández. Subrayó que la evolución del ingreso corriente per cápita 1992-2014 (a precios de 1992) se ha mantenido prácticamente igual: en 1992 las familias tenían 3 mil 500 pesos al mes y en 2014, 3 mil 600 pesos.

5. El funcionario fue citado para que explicara al Congreso el aumento de la población en pobreza a pesar de los miles de millones de pesos que se destinan para combatirla. Se le citó por el incremento en la pobreza en general, de acuerdo con el último informe que presentó. La pobreza y la miseria en México han estado presentes a través de los siglos; sin embargo, se dilapidan anualmente cientos de millones de pesos para combatirla y su crecimiento es irrefrenable porque sólo se convierte en punto de campaña política para comprar votos.

6. “El ingreso familiar no ha crecido lo suficiente en 25 años. En estos dos últimos años 2012-2014, vemos un cambio en las carencias de rezago educativo que pasó de 19.2 a 18.7; carencias por acceso a los servicios de salud que pasó de 21.5 a 18.2; carencia por acceso a seguridad social de 61.2 a 58.5; carencia por acceso a los servicios básicos de la vivienda no tuvo cambios en los últimos dos años; la carencia por acceso a la alimentación se incrementó una décima y la población con ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo aumentó de 20.0 a 20.6”.

7. El informe del Inegi dice que en dos años se redujeron en 3.2 por ciento los ingresos de la población, ello explica el aumento de la pobreza; pero contrario a ello, Slim, Azcárraga, Salinas Pliego, Larrea, se han llenado las bolsas en los últimos 30 años. El mes de septiembre se le conoce como “mes patrio”, pero será de un enorme combate en las calles de la ciudad de México y las ciudades del país. El gobierno estará armado hasta los dientes para reprimir, pero las manifestaciones y los paros nadie podrá frenarlos.



Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

viernes, 7 de noviembre de 2014

Conferencia de Prensa del Procurador, Jesús Murillo Karam (Ayotzinapa)





Conferencía de Prensa Jésus Murillo Karam Procurador General de la República Mexicana, anuncio de que fuerón asesinados y quemados los Normalistas de Ayotzinapa, por órdenes del presidente municipal de Iguala, Guerrero, en un crímen contra la Humanidad los derechos Humanos del Hombre.



jueves, 6 de noviembre de 2014

Mexico's missing students Ayotzinapa






The disappearance of 43 college students in September has reverberated deeply in Mexico, bringing together disparate protest movements and raising hopes that leaders will finally have to address the ongoing corruption and impunity it exposes.

By Whitney Eulich, Staff writer NOVEMBER 6, 2014

 MEXICO CITY — The number 43 is cropping up across Mexico City these days: Written large on banners near Revolution Plaza and scribbled small on posters advertising office space for rent. In a public park, one wall bears the graffiti message: “It hurts 43 times.” The signs all refer to the mass kidnapping in September of 43 students from a teachers college in the southern state of Guerrero. It is not the biggest or bloodiest crime in Mexico’s recent history, but it has struck a national nerve. It has exposed alleged connections between local officials, police, and organized crime. And many here hope it can be a turning point for Mexico, which has struggled to address the corruption and impunity that grip the nation, even as President Enrique Peña Nieto tries to highlight its economic promise. Since he took office, the international conversation about Mexico has changed markedly. From the start, Mr. Peña Nieto rallied politicians from rival parties to join a “Pact for Mexico,” enabling passage of landmark reforms including energy, education, and telecommunications. Homicides have fallen by 29 percent since 2012 according to government statistics, and after six years of headlines focused on beheadings and mass graves, suddenly the international media were heralding “Mexico’s Moment” for development and economic growth. Recommended: How much do you know about Mexico? Take our quiz. But the students’ abduction in Iguala, about 120 miles south of Mexico City, after a run-in with local police has drawn back the curtain once again, exposing the continuing grip of corruption and insecurity. Politicians have started talking about the need for a renewed “Pact for Mexico” that focuses on security, and protests have taken place nationally over the past month. The demonstrations are bigger, broader-based, and more enduring than Mexico has seen in recent years, says Lorenzo Meyer, a political analyst at the National Autonomous University of Mexico.




TEST YOUR KNOWLEDGE How much do you know about Mexico?

 Take our quiz. IN PICTURES Earning a living in Latin America PHOTOS OF THE DAY Photos of the Day 11/06 There’s almost a sense of hope that this could lead to a real shift, says Guadalupe Correa-Cabrera, who chairs the government department at the University of Texas Brownsville and focuses on organized crime. “Could it actually be that this is Mexico’s moment?” 'The hope of Latin America' On Wednesday, tens of thousands of protesters marched down Reforma, Mexico City’s main boulevard, banging empty plastic jugs, counting from 1 to 43 in unison, and chanting calls and responses, including one led by students asking, “why do you assault us? We’re the hope of Latin America.” What is emerging, argues John Ackerman, a law professor at the National Autonomous University of Mexico, is an “explosive synthesis” of three previous social movements that were each "important but were left only partially resolved and still bubbling under the surface.” Victims of the drug war, a student movement that emerged during the 2012 presidential election, and opponents of Peña Nieto’s energy and education reforms have together rallied behind the mass disappearance. It is a “true bottom-up affair,” he says, that could “lead to long term social and political change.” The missing students were stopped by police on the night of Sept. 26, and allegedly handed off to the criminal group, Guerreros Unidos. The mayor of Iguala and his wife – who the attorney general says ordered the abduction – were detained by federal officers Tuesday after weeks as fugitives. Peña Nieto has been criticized for his slow response to the case. Politicians are bickering over who should take the fall for the thriving links between crime and government that the kidnapping exposes: The ruling Institutional Revolutionary Party (PRI), or the left-center Party of the Democratic Revolution (PRD), to which the local mayor and governor belonged. Given that public security in Guerrero has been under federal control for years, says Mr. Ackerman, “it’s impossible for the federal government to avoid being called to account." But some politicians are pressing for their peers to move beyond finger-pointing, with one congressman from the conservative National Action Party (PAN), José González Morfín, writing in El Universal this week that politicians and society need to band together to take action. There’s no room for haggling. If we really want to live in peace and liberty, if we want to erase injustice, and if we want to progress toward a more secure reality, its time to call everyone out of the trenches to fight for justice. Mexico 'can handle a lot' Back at the protest on Reforma Wednesday, a woman carries a sign that simply reads, “Because I have children.” “I’ve tried to tell my kids in language they will understand that we’re living in a country where the government can be repressive,” says Marie Elena Ibarra, a mother of three. “You have to be careful. The authorities who are supposed to protect you – they can hurt you.” Nearby, three young men hover over poster board, writing out their slogans for the night. Classes across the country have been suspended for between 24 and 72 hours this week, due to protests. Emilio Guerrero, who studies science at the University of the City, says he's protesting for justice, and because he often feels targeted as a student: “I don’t want to be afraid to go out; to study. But oftentimes I am.” Mr. Meyer says he sees "so much energy" coming out of the protests. But he is not optimistic. “I fear that there isn’t the structure or the institutions needed to fix these problems," he says. "There’s no clear path to seek change in the political class.” Others share his skepticism. As demonstrators marched toward the city center on Wednesday, Roberto Morales, a trash collector from the state of Mexico, sat on a bench munching potato chips. He and his colleagues talk about the missing students frequently – he has four children around the same age, so it's been on his mind ­– but the politicians are corrupt and they stick together, he says. “My commentary won’t change anything.” No matter one's stance on the probability of change, if Mexico returns to business as usual, it would be "disastrous," says Ackerman, the law professor. It would mean the implicit approval "of the most extreme form of impunity, which would send a message that absolutely anything goes." “Mexican society has proven it can handle a lot; it’s resilient,” says Ms. Correa-Cabrera. “It’s not just the recent violence, but decades of one-party rule. Several of the events that took place over the past eight years, I would have thought that that was enough,” she says.

“But, when is enough enough?”