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martes, 7 de febrero de 2017

El gasolinazo: justificación ideológica y causas reales


El 2017 llegó con un gasolinazo y con él las justificaciones de los funcionarios y de los intelectuales del poder. José Antonio Meade, secretario transexenal hoy de hacienda y crédito público, llegó a decir que es un aumento que no tendrá mayores afectaciones a la población y en un alarde de cinismo señaló que era una medida por el bien “de nuestros hijos y nietos”. Es importante analizar las justificaciones a esta medida, que son un concentrado de ortodoxia neoliberal, más algo de cinismo. Estas justificaciones buscan ocultar el desmantelamiento intencional una industria nacional y la entrega del sector energético a intereses extranjeros y del gran capital.
Entre las justificaciones del gasolinazo se señala la imposibilidad de seguir manteniendo un precio “falso” de las gasolinas, a partir de un millonario subsidio. Sin embargo, se pasa por alto cómo fue que pasamos de ser un país petrolero y productor de gasolinas, a ser exportadores de petróleo e importadores de gasolina. La situación en la que nos encontramos es fruto de la política neoliberal (y sus dogmas) aplicados a lo largo de 30 años. La situación actual hay que entenderla en perspectiva histórica.

La ultima refinería que se construyó en México fue en 1979, desde entonces se abandonó la refinación y nos consagramos a la extracción del petróleo para exportarlo. Se cerró la refinería de Azcapotzalco, se han privatizado plantas petroquímicas, es más, hoy en día el Estado mexicano es incapaz de garantizar la seguridad de ductos petroleros, proliferan tomas clandestinas desde hace años y no se hace mucho por eliminarlas. El desmantelamiento de una industria como política pública es lo que nos ha llevado a esta situación, que pinta como un callejón sin salida. Hoy se produce en México menos gasolina que hace 30 años, mientras las necesidades del combustible han aumentado, obligándonos a satisfacer la demanda por medio de la importación de gasolinas, principalmente a EUA. Actualmente México importa el 40% de la demanda interna de gasolinas, al tiempo que irresponsablemente se sub-utilizan las pocas refinerías que tenemos.

La justificación ideológica de esta política, son los dogmas neoliberales, la necesidad de que la mano invisible del mercado defina los precios, la no intervención del Estado en la economía, el estado como promotor del mercado y, un sinsentido muy usado actualmente, que postula que hay que consagrarnos en lo que mejor sabemos hacer y beneficiarnos de lo que otros países hacen mejor. Bajo esta lógica es muy caro y un mal negocio pretender refinar nuestro petróleo, mejor comprar la gasolina a otros países. Aunque ello conlleve tener una balanza comercial petrolera negativa (ya dos años consecutivos), destruir una industria, perder empleos y malgastar nuestras reservas. Consagrarnos a lo que “mejo sabemos hacer” es consolidarnos como país dependiente, es reafirmar los lugares ya establecidos en el capitalismo mundial dónde unos se especializan en ganar y nosotros en perder.

En el país del derroche, de los aviones lujosos, de los nuevos aeropuertos, de las casas blancas, de los privilegios de la alta burocracia, de las condonaciones de impuestos, resulta que es un mal negocio construir refinerías. Curiosamente para los privados y otros países es un jugoso negocio, el barril de petróleo crudo se vende en 45 dólares mientras que el barril de gasolina se nos vende a 140 dólares. Solamente en el sexenio de Calderón se destinaron 120 mil millones de dólares a la importación de gasolina, que se pudieron producir aquí.

La ideología neoliberal funciona como discurso legitimador de la política actual, la irresponsabilidad y el poco compromiso con el país también son parte de la ecuación. Sin embargo, no se explica del todo la política irresponsable de los últimos 30 años, están las presiones y compromisos con organismos internacionales, el sometimiento hacia EUA y su política energética, y, por supuesto, asociaciones corruptas entre empresarios y gobierno. No es casual que prominentes tecnócratas, funcionarios de alto nivel, acaben trabajando en trasnacionales del sector energético. El Estado se ha vuelto garante de los negocios de unos cuantos, acosta del bienestar de la mayoría y del interés nacional, esa es el principio de nuestra tragedia.

Publicado por primera vez en: http://www.blackmagazine.mx/el-gasolinazo-justificacion-ideologica-y-causas-reales/

Protestas, saqueos y rumores México Gasolinazo


Desde el momento en que los incrementos a los precios de las gasolinas entraron en vigor, el pasado domingo, primer día del año, han tenido lugar numerosas expresiones de repudio a la medida. Marchas, bloqueos carreteros, tomas de casetas de peaje, cierres de gasolineras e incluso la retención de algunas pipas de combustible han sacudido al país y han empezado a exhibir el calado de la indignación social por una decisión que afecta al conjunto de la ciudadanía, en un momento de estancamiento económico por sí crítico, que impulsa una inflación generalizada, amenaza la viabilidad de muchas pequeñas y medianas empresas y representa una afectación tan concreta como tangible a los niveles de vida de las clases medias y de los sectores mayoritarios de la población.

Con el telón de fondo de las manifestaciones de descontento –pacíficas y legales, en su abrumadora mayoría– se han multiplicado los saqueos de comercios, especialmente en el estado de México. Tales hechos han sido magnificados en las redes sociales, las cuales resultan hoy en día un valioso instrumento de información y difusión, pero también un espacio propicio para propalar rumores sin fundamento. En Twitter y Facebook se han presentado incluso imágenes de explosiones y de cuerpos sin vida como si fueran producto de confrontaciones en el país, pero que corresponden a escenarios bélicos de Medio Oriente, y se han propalado volantes falsos de organizaciones políticas verdaderas en los que se exhorta a realizar acciones violentas.

Tan consistentes ha sido estos empeños por desinformar y causar pánico en una coyuntura nacional y estatal de por sí preocupante que sería un pecado de candidez suponerlos producto de la acción de cibernautas aislados y confundidos. Todo indica que se asiste a la aplicación de un operativo de desinformación y de siembra de pánico.

Otro tanto puede decirse de los ataques vandálicos a comercios, que no llegaron el pasado martes a media docena, pero que ayer se multiplicaron y se extendieron a los estados de México, Michoacán e Hidalgo, así como a esta capital. Claramente, los saqueos no guardan más relación con las expresiones de protesta que aprovecharse de ellas para cometer robos y tropelías.

Pero cabe la posibilidad, también, de que los ilícitos perpetrados en el contexto de las movilizaciones sociales y populares tengan como propósito desvirtuarlas ante la opinión pública.

Resulta obligado preguntarse qué instancias se ocupan en sembrar pánico, quiénes están detrás de la organización de los saqueos a comercios –acciones que han sido convocadas por manos anónimas, y que sólo podrían entenderse como espontáneas en escenarios de severo desabasto alimentario– y con qué propósito. En suma: debe analizarse quiénes podrían ser los beneficiarios de un eventual desbordamiento de la ira social generada por los gasolinazos.

En esta circunstancia, las autoridades tendrían que sentirse obligadas no sólo a garantizar el derecho a las manifestaciones pacíficas y resguardar los comercios, sino también a investigar el origen de los llamados al saqueo y a contrarrestar la desinformación y la zozobra reinantes con una estrategia informativa veraz, puntual y precisa.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/01/05/opinion/002a1edi


Gasolinazos



La tragicomedia mexicana te puede hacer reír y llorar al mismo tiempo. Hoy los mismos apátridas que aprobaron y respaldaron las reformas estructurales, se dicen estar muy “indignados” por los gasolinazos de inicio de año.
No nos cansaremos de decírselos, son ustedes unos gobernantes mediocres y traicioneros a la patria. México es rico económicamente y gran parte de esa riqueza se la roban, y lo que queda el Estado lo administra mal.

Una pregunta a nivel nacional donde parece no haber consenso, y quizá se requiera de un estudio exhaustivo y científico, es sobre si ‘son pendejos o se hacen pendejos’.

Los cómplices de Enrique Peña Nieto (EPN) vociferan que “con los gasolinazos ganan en el largo plazo nuestros hijos”, “quienes ganan con los gasolinazos son los mexicanos”, que el aumento “sólo afecta a los que tienen carro”, que “esto no tiene nada que ver con la reforma energética”, que esto es un simple “impacto transitorio”…

Una de las mentiras que se han venido diciendo para limpiar la imagen de las mal llamadas reformas estructurales es de que ya no va a haber incrementos a los precios de necesidades básicas como la gasolina. “Gracias a la Reforma Hacendaria —se vanagloriaba EPN el 4 de enero del 2015—, por 1era. vez en 5 años, ya no habrá incrementos mensuales a los precios de la gasolina, diésel y gas LP”.

Quienes están al frente del Estado mexicano, una y otra vez, nos demuestran que son unos capitalistas fracasados. Hay 6 refinerías de crudo en México, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, hay 150 refinerías. Los ‘líderes del país’ dicen que no se construyen refinerías porque éstas “llevan mucho tiempo” construir y porque “cuestan mucho”. Si México refinara su petróleo, la ganancia del oro negro se multiplicaría, no habría por qué comprar combustibles del exterior, se crearían miles de empleos en ese sector y, en concreto, se podría hacer de México un país más que autosuficiente en materia energética.

Entre la tragicomedia, las mentiras y las sinvergüenzadas, hay cosas que los mexicanos sí saben. Lo que los mexicanos sí saben es que con el incremento en los precios de la gasolina aumentará todo lo que depende del combustible para poder moverse. Lo que sí saben es que en el sistema político-económico de un país entregado al capital monopolista mundial y secuestrado por unos cuantos mafiosos nacionales, todo aumenta menos el salario de las mayorías. Lo que sí saben es que la mal llamada reforma energética, se aprobó sin debate nacional y sin pedir opinión a la sociedad, esto para, primordialmente, entregar los recursos naturales de México a los extranjeros y a esa minoría que se creen amos de los mexicanos. Lo que sí saben es que con el actual modelo energético no se aprovecha el petróleo para bien del pueblo, lo que se hace es que se manda el petróleo crudo al exterior para luego, de forma torpe, importar gasolina. Lo que sí saben es que un país petrolero como México no tiene porque ser dependiente de otros para obtener dicho combustible. Lo que sí saben es que los que se benefician cada que se le propina un madrazo al pueblo son los multimillonarios, los políticos con conflictos de interés y las grandes compañías extranjeras. Lo que los mexicanos sí saben es que la sociedad está encabronada, incluyendo aquellos que suelen ser indiferentes frente al agravio contra los más débiles.

Por todo ello, auguramos que este 2017 es de resistencia y de organización, con miras a derrocarlos.